Los vecinos del edificio de Monteagudo al 100, en San Miguel de Tucumán, siguen sin poder volver a la normalidad tras la explosión registrada el lunes por la tarde en un departamento del tercer piso. Mientras Policía Científica, Bomberos, Defensa Civil, Catastro, la empresa de electricidad y Naturgy realizan pericias para determinar qué provocó el estallido, el inmueble permanece clausurado, sin luz ni gas, y los residentes solo fueron autorizados a ingresar por turnos para retirar pertenencias.
La principal hipótesis apunta a una posible pérdida de gas en un artefacto de cocina, aunque las autoridades aclararon que las pericias todavía no finalizaron y que aún no se puede confirmar la causa exacta.
El siniestro ocurrió en un departamento ubicado en Monteagudo al 120. Como consecuencia de la explosión, cuatro personas resultaron afectadas. Un hombre de 42 años, que vivía solo en la unidad donde se habría iniciado el hecho, sufrió lesiones graves y permanece internado en el Hospital Centro de Salud, con pronóstico reservado.
Además, otras tres personas, entre ellas dos menores de edad y un adulto, fueron asistidas por inhalación de monóxido de carbono.
Durante la mañana del martes, personal de Catastro constató que la estructura general del edificio no presenta daños graves. Sin embargo, esa evaluación no alcanzó para habilitar el regreso de los vecinos, ya que todavía restan inspecciones más complejas.
Según informó la subcomisaria Mariana Navarro, segunda jefa de la Comisaría Seccional Primera, el edificio quedó clausurado en su totalidad después del incendio y los técnicos continúan evaluando si podrá ser habitado nuevamente.
Los daños más importantes se concentran en tres departamentos del tercer piso, donde la onda expansiva provocó paredes destruidas, sectores colapsados y daños severos en las unidades más cercanas al lugar de la explosión.
Mientras esperan novedades, decenas de vecinos permanecen entre la incertidumbre y el cansancio. Muchos pasaron la noche en casas de familiares o amigos y regresaron al edificio solo para pedir información o intentar recuperar elementos personales.
“No sabemos cuándo vamos a poder volver a la normalidad”, resumieron algunos residentes, preocupados por la falta de precisiones.
Una vecina jubilada contó que sintió una explosión muy fuerte y que pensó que el edificio podía venirse abajo. Aunque valoró que la estructura no esté comprometida, aseguró que todavía no pueden vivir con tranquilidad.
La situación también alteró la rutina laboral y familiar de los habitantes. Algunos no pudieron ir a trabajar y otros pidieron certificados en la Comisaría Primera para justificar inasistencias en sus empleos o en las escuelas de sus hijos.
El subcomisario Sebastián Barrientos informó que los residentes podrán ingresar al edificio para retirar pertenencias, objetos de valor, alimentos y otros elementos personales. La medida fue coordinada con el consorcio y se realizará desde las 8 hasta las 17, aunque aclaró que el inmueble todavía no está habilitado para ser habitado.


