La búsqueda de Raúl Moyano, el docente de 59 años desaparecido desde el 12 de octubre en el cerro Ñuñorco, se concentra ahora en quebradas profundas y sectores de muy difícil acceso. Según explicó Hernán Parajón, referente de la Fundación Cumbres Andinas y coordinador del operativo, la principal hipótesis es que Moyano pudo haberse desorientado por la niebla, resbalar y caer en una quebrada de la que no habría podido salir por sus propios medios. Por ese motivo, los equipos utilizan cuerdas, arneses, drones con cámaras infrarrojas y un helicóptero para revisar los puntos considerados más críticos.
“La hipótesis más fuerte es que resbaló y cayó al fondo de una quebrada de donde no pudo salir”, señaló Parajón. El especialista aclaró que, pese al paso de los días, los rescatistas continúan trabajando bajo la premisa de encontrarlo con vida y destacaron que Moyano tiene experiencia en trekking y conocimientos de supervivencia.
Según el coordinador, el docente llevaba consigo una linterna, un cuchillo y un encendedor, elementos que podrían ayudarlo a resistir en la montaña. También explicó que en distintos sectores existen fuentes de agua, aunque reconoció que las condiciones del terreno y del clima representan un desafío enorme para cualquier persona que haya quedado aislada.
El Ñuñorco Grande, de unos 3.300 metros de altura, presenta numerosos senderos, filos, vegetación densa y quebradas. Parajón explicó que durante los días de niebla la visibilidad puede reducirse a apenas dos o tres metros, haciendo muy sencillo perder la orientación. En algunos sectores, además, la vegetación es tan alta que dificulta incluso el trabajo de los drones con cámaras térmicas.
Los equipos policiales comenzaron a utilizar cuerdas y arneses para descender hacia lugares donde Moyano podría haber caído. “Si estuviera en los filos, ya lo hubiéramos visto. Y con la experiencia que tiene, ya hubiese podido salir”, sostuvo Parajón al explicar por qué los esfuerzos se concentran cada vez más en las quebradas.
El último punto confirmado de Moyano fue la cumbre del cerro, desde donde envió una fotografía a su familia alrededor de las 17.30 del lunes 12. El teléfono tenía poca batería y dos días después una antena registró una señal en el sector sudeste de la montaña, en una dirección diferente a la ruta por la que tenía previsto descender.
Ese dato reforzó la posibilidad de que el docente se haya apartado del camino previsto después de que el clima empeorara. Moyano había ascendido desde Potrerillos y planeaba bajar por El Follar, pero la señal posterior del celular apareció en otro sector.
Tras una mejora en la visibilidad, los rescatistas intensificaron los recorridos con cuatro drones, un helicóptero, efectivos provinciales y guías de Gendarmería. Sin embargo, Parajón advirtió que ninguna experiencia elimina completamente los riesgos de la montaña y recordó que las condiciones meteorológicas pueden cambiar en pocos minutos.
Mientras continúa el operativo, los equipos mantienen las expectativas. “Esperanza siempre hay”, resumió Parajón, mientras los rastrillajes avanzan sobre las quebradas y zonas más difíciles del Ñuñorco.


