Una adolescente de 17 años se quitó la vida este viernes dentro del Instituto Santa María Goretti, ubicado en calle 25 de Mayo al 2600, en San Miguel de Tucumán. La joven, identificada como R.A.G., estaba alojada en el lugar por orden judicial debido a problemas psiquiátricos y utilizó un arma de fuego que pertenecía a una policía que prestaba servicios en la institución.
Según fuentes policiales, la menor logró acceder al arma reglamentaria de una cabo de la Policía de Tucumán, que se encontraba allí cumpliendo tareas de custodia vestida de civil, como lo exige el protocolo. En un momento de descuido, la joven tomó el arma, entró a uno de los baños del instituto y efectuó un disparo que le provocó la muerte de manera inmediata.
El hecho generó una profunda conmoción entre el personal del instituto, la policía y la comunidad en general. Ahora se abrió una investigación para determinar cómo fue que la menor logró tomar el arma y si hubo fallas en los protocolos de seguridad que deberían haber evitado esta tragedia.
Este domingo por la mañana, alrededor de las 08:20, un hombre y una mujer que viajaban en una camioneta Toyota Hilux volcaron en la ruta 307, a la altura del kilómetro 32, en una zona cercana al Indio, en dirección a El Mollar. Según contó el conductor a la policía de la Comisaría de Monteros, el accidente ocurrió porque la intensa lluvia les impidió ver a tiempo una vaca que estaba en medio de la ruta. Al intentar esquivarla, el hombre hizo una maniobra brusca que hizo que perdiera el control del vehículo, el cual terminó volcado de costado.
A pesar de lo impactante del accidente, ni el conductor ni su acompañante resultaron heridos y decidieron no recibir atención médica por parte de la ambulancia que llegó al lugar. En cambio, optaron por hacer una constancia de los daños materiales y dijeron que se encargarían por sus propios medios de volver a poner la camioneta en su posición normal.
Un hombre que aparentemente tiene problemas psicológicos intentó quitarse la vida este lunes alrededor de las 16:30 en San Miguel de Tucumán al subirse a un poste de luz con intenciones de arrojarse, pero gracias a la rápida intervención y la capacitación del personal policial del 911, lograron convencerlo de que bajara por sus propios medios, evitando así una tragedia.
El subcomisario Cristian del Carril, jefe del V° Distrito de la Unidad Regional Capital, explicó que al llegar al lugar, los efectivos dialogaron con el hombre hasta que lograron que entrara en razón. “Después de una charla con él, pudo entrar en razón y se logró que por sus propios medios se baje, logrando así cuidar su integridad y evitar una tragedia”, señaló el comisario.
Del Carril destacó que la situación fue muy delicada, pero que el desenlace fue tranquilo gracias a la preparación con la que cuenta el personal policial para este tipo de emergencias.
Un hombre fue detenido este lunes por Gendarmería Nacional cuando transportaba 58 kilos de cocaína escondidos en un doble fondo del baúl de su camioneta. El operativo se realizó sobre la Ruta Nacional Nº 40, a la altura de Colalao del Valle, Tucumán, durante un control de seguridad vial mientras el conductor hacía el recorrido Salta-Catamarca.
El procedimiento estuvo a cargo de los gendarmes del Escuadrón Núcleo Aguilares, quienes detectaron irregularidades en los laterales internos del baúl del vehículo Jeep Compass. Al realizar una revisión más exhaustiva con un perro adiestrado, el animal marcó con insistencia la posible presencia de drogas. Luego, con la ayuda de un escáner portátil, confirmaron la existencia de cuerpos extraños.
Los efectivos abrieron el compartimiento oculto y encontraron 56 paquetes rectangulares con una sustancia blanca. Tras realizar las pruebas de campo Narcotest, se confirmó que se trataba de cocaína, con un peso total de 58 kilos y 955 gramos.
Además de la droga, se secuestraron el vehículo, dinero en efectivo y un teléfono celular. El conductor quedó detenido por orden del Juzgado Federal N° 1 de Tucumán.
Tres presos de la comisaría de Los Pocitos fueron imputados por haber torturado durante al menos cuatro horas a Víctor Hugo Herrera, un interno de 39 años que estaba por recuperar su libertad el 5 de junio. El ataque ocurrió el 1 de junio en una celda donde convivían 19 detenidos. Herrera fue hallado inconsciente y murió al día siguiente en el hospital Padilla. Los acusados fueron identificados como Jesús Biza, Juan Luna y Nelson Jerez, y enfrentan cargos por homicidio agravado por alevosía y lesiones agravadas.
Según la investigación, los agresores golpearon primero a otro preso y luego atacaron a Herrera mientras dormía bajo el efecto de 15 pastillas psicotrópicas. Lo llevaron a la letrina, le tatuaron la palabra “rata” y un dibujo obsceno con un elemento casero, lo quemaron con un lanzallamas improvisado, lo electrocutaron con un calentador y lo golpearon muchas veces. Incluso le cortaron la cara y enviaron una foto a su familia con la frase “El Guasón de Villa Mariano Moreno”.
La auxiliar de fiscal Luz Becerra explicó que la víctima estaba indefensa y que todo fue una tortura prolongada. Además, se investiga cómo ingresaron drogas al calabozo y por qué los policías no intervinieron, a pesar de los gritos, los olores y los movimientos sospechosos. La celda estaba frente a la guardia, lo que genera dudas sobre un posible encubrimiento policial.
El querellante Javier Lobo Aragón (h) señaló que también se esperan peritajes para saber si hubo abuso sexual. Por su parte, los defensores de los acusados cuestionaron las condiciones en que se tomaron los testimonios, alegando falta de garantías para los testigos.
La jueza Elizabeth Raddi aceptó la acusación y ordenó prisión preventiva por seis meses para los tres imputados. También resaltó la gravedad del caso y la indefensión de la víctima. La causa sigue abierta, con la mirada puesta en el rol de los policías de la comisaría. Este hecho vuelve a poner a Tucumán en el centro de las denuncias por violencia institucional y negligencia dentro de las comisarías.
Juan Ignacio Miranda, un joven de 18 años, está desaparecido desde la tarde del miércoles 14 de mayo en Alpachiri, al sur de Tucumán. Según la denuncia de un amigo, fue visto por última vez cuando salió rumbo a Catamarca para visitar a una tía, pero nunca llegó. Horas después, cerca de las 2:30 de la madrugada del jueves, el joven envió un mensaje de despedida y un audio angustiado, tras lo cual su celular fue apagado. Desde entonces, no se sabe nada de él.
El amigo, muy preocupado por el mensaje, comenzó a buscarlo por su cuenta en distintos lugares que solían frecuentar, como el “puente viejo”, una gruta cercana y zonas rurales próximas a la ruta 65. La causa está siendo investigada por una fiscalía del Centro Judicial Concepción, que ya activó el protocolo de búsqueda. También se sumaron la policía local y efectivos de la Unidad Regional Sur, que realizan rastrillajes y analizan cámaras de seguridad.
Personas cercanas a Juan Ignacio contaron que atravesaba un momento personal difícil: no tenía un hogar fijo, había dejado un tratamiento médico y tenía problemas familiares, lo que hace pensar que podría estar en una situación de vulnerabilidad emocional. Sus seres queridos pidieron ayuda a la comunidad para encontrarlo. “Es un buen chico, solo está pasando un mal momento. Si alguien lo vio, que avise”, dijo una allegada.
Cualquier dato puede ser comunicado a la comisaría más cercana o al 911. Las tareas de búsqueda continúan en Alpachiri y alrededores, incluso en zonas montañosas y de difícil acceso. La fiscalía no descarta ninguna hipótesis y actúa con urgencia para proteger la vida del joven.
Un vecino fue sorprendido el martes por la noche mientras arrojaba basura en la vía pública con una carretilla, en la esquina de Torquins y Mendoza, en Banda del Río Salí. El hecho ocurrió a las 21:07 y fue detectado por las cámaras del Centro de Monitoreo de la Municipalidad, que dio aviso inmediato a los vigías municipales. Al llegar al lugar, le ordenaron al infractor que levantara los residuos y los retirara correctamente.
Según informaron desde el Centro de Monitoreo, esta medida se enmarca en una campaña impulsada por la Secretaría de Seguridad Municipal y otras áreas del municipio para eliminar los basurales a cielo abierto. Además, destacaron que el intendente Gonzalo Monteros dispuso la instalación de cámaras en los puntos más problemáticos de la ciudad y autorizó a los vigías a labrar actas de infracción a quienes tiren basura fuera del horario permitido o en lugares indebidos.
La acción fue compartida en redes sociales como ejemplo de la política de control ambiental que lleva adelante el municipio.
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