La final del Torneo Apertura de la Liga Tucumana entre Deportivo Graneros y Concepción FC fue suspendida este lunes en el estadio de Deportivo Aguilares, luego de graves incidentes registrados durante el entretiempo en la zona de vestuarios. El partido estaba 0-0 cuando se produjo un enfrentamiento entre jugadores, auxiliares, allegados, dirigentes y otras personas que no debían estar en un sector restringido, lo que obligó al árbitro Pablo Pereira a frenar la continuidad del encuentro por falta de garantías.
Los problemas comenzaron cuando los planteles se dirigían hacia los vestuarios después de los primeros 45 minutos. En ese momento, la zona que debía estar controlada terminó convertida en el escenario de una fuerte pelea.
Según la información recogida en el estadio, en los incidentes participaron personas vinculadas a ambos equipos y también otras que no tenían autorización para permanecer cerca de los accesos a los vestuarios.
La situación generó momentos de mucha tensión y obligó a la intervención de los efectivos de seguridad que se encontraban en el lugar.
Ante ese panorama, el inicio del segundo tiempo quedó en suspenso. El árbitro Pablo Pereira permaneció junto a sus colaboradores y pidió garantías antes de decidir si el partido podía continuar.
Con el paso de los minutos, la incertidumbre creció entre los hinchas y protagonistas. Pereira convocó a los capitanes de los dos equipos: Pablo Lencina, de Graneros, y Pedro Villarreal, de Concepción FC.
Uno de los puntos que ahora deberá investigarse es cómo lograron ingresar y permanecer en la zona de vestuarios personas ajenas a los planteles y a la organización, especialmente en una final que había requerido un importante operativo de seguridad.
Más de 7.000 personas llegaron hasta la cancha de Deportivo Aguilares para presenciar la definición del Apertura, que hasta ese momento se desarrollaba sin goles.
Finalmente, el árbitro resolvió suspender el encuentro y el segundo tiempo no llegó a disputarse.


