Un joven de 18 años, conocido como “Chanchín”, permanece internado con pronóstico reservado luego de recibir un disparo por la espalda el pasado 17 de junio, cerca de las 19.30, en calle Belisario López al 1800, en el sur de la Capital, durante una persecución en la que, según la Fiscalía, un hombre de 46 años y su hijo de 23 lo siguieron en moto y realizaron múltiples disparos con intención de matarlo.
Por el violento episodio, la Justicia ordenó la prisión preventiva por 59 días para los dos acusados, quienes quedaron imputados como coautores del delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.
La medida fue dispuesta durante una audiencia realizada el viernes por la tarde, a pedido de la Unidad Especializada de Homicidios II del Ministerio Fiscal, a cargo de Carlos Sale.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, todo comenzó cuando el joven de 18 años habría efectuado disparos contra un grupo de personas, lo que derivó en un enfrentamiento armado con un menor de edad.
Después de ese intercambio, la víctima intentó escapar del lugar, pero fue perseguida por varias personas.
Entre los perseguidores, según la acusación, estaban el hombre de 46 años y su hijo de 23, quienes se movilizaban en una motocicleta.
Durante la persecución, ambos habrían realizado múltiples disparos contra el joven, hasta que uno de los proyectiles impactó en su espalda y lo hizo caer en la vía pública.
La víctima fue asistida y trasladada primero al CAPS de San Cayetano. Luego fue derivada al Hospital Centro de Salud, donde continúa internada con pronóstico reservado.
Durante la audiencia, la auxiliar de fiscal Luz Becerra recordó que por este mismo hecho ya fue imputado un menor de edad, a quien se le impusieron medidas provisorias de internación en el Instituto Cura Brochero, en Benjamín Paz.
La Fiscalía sostuvo además que todavía hay otras personas involucradas que no fueron incorporadas al proceso judicial.
Como parte de la investigación, peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales realizaron una segunda inspección ocular en la zona y encontraron una vaina servida, un proyectil encamisado y marcas de impactos de bala en una pared.
Otro dato clave señalado por el Ministerio Público Fiscal fue que el acusado de 23 años tiene antecedentes penales y se encontraba bajo monitoreo con una pulsera electrónica por otra causa judicial.
Esa medida vencía el 23 de junio, pocos días después de la audiencia en la que se resolvió su prisión preventiva.
Tras escuchar los argumentos de las partes, el juez hizo lugar al pedido de la Fiscalía y ordenó que padre e hijo permanezcan detenidos por el plazo de 59 días, hasta el próximo 18 de agosto.


